Lana Del Rey: Nunca las canciones depresivas sonaron tan bien

Lana Del Rey (Elizabeth Woolridge Grant) se convirtió en mi nueva cantante favorita, allá por 2013. Su voz tan particular, profunda y depresiva al estilo Nancy Sinatra, y la belleza que irradiaban sus videos musicales estilo retro-vintage, me atraparon de inmediato.

Su segundo álbum de estudio, “Born To Die” (2012) tenía eso y mucho más. Sus singles Blue Jeans, Video Games o Summertime Sadness fueron flechazos instantáneos.

Lana logró reconocimiento internacional, vendiendo caslana del rey born to diei 9 millones de copias de su segundo álbum, sin haber cumplido los 30 años.

Pero la contracara de ello fue una parte de la crítica, que decía que la cantante era demasiado depresiva y que no demostraba pasión o sentimiento al momento de interpretar sus temas en vivo. Esto a ella no pareció importarle, ya que cada artista tiene su forma particular de compenetrarse con su música.

Una gira mundial y 2 años después, vió la luz su segundo trabajo, “Ultraviolence” (2014).

La bara a superar era muy alta. y la espectativa grande. El primer sencillo no dejó lugar a dudas: West Coast seguía la impronta de Lana que todos conocíamos, con los ingredientes necesarios para entusiasmar a sus fans una vez más. El segundo corte, “Shades Of Cool” subió aun más la apuesta:

ÉPICO. Sólo los dos primeros singles auguraban un gran álbum.

lana del rey ultraviolenceLuego de escuchar Ultraviolence por primera vez, le diagnostiqué -cual paciente- el síndrome de la segunda mitad de disco, padecido por muchos artistas. Esas obras musicales que gozan de una excelente primera mitad y una segunda donde bajan el nivel, o dejando el piloto automático con canciones más corrientes.

La primera mitad era casi un 10 sobresaliente, descontando sólamente el segundo tema, el que da nombre al disco. El estribillo de Ultraviolence me resultaba un poco cansino y monótono (Ultravioleeeencce… Ultravioleeeence…). Por suerte estaban Shades Of Cool, Brooklyn Baby y West Coast para quitarme el mal sabor de boca.

Luego, como dije anteriormente, continuaba una segunda mitad con canciones más corrientes. Ninguna de ellas del resto del álbum me transmitieron lo mismo que los grandes hits de Lana. No había otro Video Games o Summertime Sadness, no. Conformismo? Falta de ideas? No lo se.

Del Rey anunció a principios de 2015, el nombre de su cuarto disco “Honeymoon” para el mes de septiembre. Agregó que será diferente a Ultraviolence y que se acercará más al sonido de Born To Die Paradise.

Por un lado, quiero ser optimista, viendo lo bien que lo hizo con BTD y en la primera mitad de Ultraviolence. Shades Of CoolBrooklyn Baby y West Coast demuestran que hay luz al final del túnel. Y por el otro, soy cauteloso y paciente. De no entusiasmarme demasiado con los primeros singles, hasta escuchar el álbum por primera vez.

Con Born To Die, morí de amor con su voz. En Ultraviolence la vi de blanco en el altar, dudé, pero el final fue un “Si, quiero”. Ahora, en tiempos de convivencia, sólo el tiempo dirá si hay luna de miel

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